Llevo algunos años desarrollando visitas guiadas por los Muíños do Folón e do Picón y, a lo largo de todo este tiempo, he contado con la asistencia de personas de otros territorios, localidades del entorno del Baixo Miño y también de vecinas y vecinos do Rosal, de quienes he aprendido muchísimo. Para empezar, con gente de la zona hice mis primeras pruebas de visitas. La idea era recibir consejos, aportaciones y mejoras.
Gracias a todo lo que me han contado y material que me han cedido, he ido poco a poco enriqueciendo la visita. Resulta que siempre damos por hecho aspectos que pueden resultar llamativos o de importancia para otras personas, así que las primeras pruebas fueron con gente de la zona y también alguna que otra con amistades de otros puntos de Galicia.
Fruto de todo el proceso de preparación de la ruta y de las veces que la he ido haciendo (no hay visita guiada en la que yo no aprenda) me animo ahora a compartir algunas de esas “curiosidades” que suelen llamar la atención. Es una pequeña selección y, en cierto modo, sirve como muestrario de alguna de las preguntas que más frecuentemente me hacen turistas y locales.

1.-Folón y Picón
Siempre digo que la toponimia es reveladora. Permite ponernos una especie de “gafas de realidad virtual o realidad aumentada” y nos ayuda a conocer usos antiguos, actividades y formas del paisaje.
La palabra folón significa batán (según la Real Academia Gallega: aparello de madeira, construído xeralmente nun curso de auga, que consta de dous mazos que ao se moveren alternativamente pola acción da auga, van batendo os tecidos fabricados nos teares para desengraxalos e que entupan.) Hoy, todas las construcciones que hay se corresponden con molinos pero, si pervive el topónimo, se me ocurre pensar en que ¿quién sabe si existió algún batán o folón anterior?
En cuanto al Picón, es relativo al terreno, denomina un pico alto y afilado.
2.-Molinos ¿harineros? Pan ¿de maíz?
La gran mayoría de los molinos del Folón e Picón se emplearon para moler maíz (los últimos hasta aproximadamente la década de los 60 del pasado siglo) aunque también los había de muela blanca, es decir, de trigo (aquí se dice mo albeira).
Sin embargo, de manera temporal, en algún caso alguno de los molinos se usó también para moler azufre. Y, ¿por qué azufre? Pensemos en tantos usos indispensables para la vida del día en el rural… El azufre se usa en la industria química, farmacéutica y.. .también “sulfatamos” las vides, ¿verdad?
3.-¡Plantas carnívoras!
Durante el verano, en algunas zonas húmedas donde hay agua empozada es posible encontrar ejemplares de plantas carnívoras tanto en el Folón como en el Picón. Las más habituales son la drosera rotundifolia y la drosera intermedia, aunque algunas veces también es posible encontrar pinguicula lusitánica.
La palabra “drosera” significa “rocío del sol”, por las gotitas de substancia pegajosa (mucílago) que tienen sus hojas, preparadas para captar cualquier insecto para alimentarse. No es de extrañar que en Galicia, donde el rocío matutino se llama orballo, estas llamativas plantas reciban el nombre de orballiñas…
Se trata de plantas frágiles que crecen en el verano de forma espontánea al darse, en algunas pocas zonas, unas circunstancias muy particulares que favorecen su desarrollo. Así que, si las ves, procura no tocarlas (para evitar que sufran, pues están recibiendo un estímulo que no se va a traducir en nutrientes) y mucho menos arrancarlas (no van a salir adelante en otro lugar) o pisotearlas.

4.-Molinos y Monasterio de Oia
Parece que existe cierta tendencia a relacionar los molinos do Folón e Picón con el vecino Monasterio de Oia. En mi caso, he oído historias sobre que los molinos dependían de la abadía cisterciense, que los monjes lavaban sus ropas en las “pozas do liño” y alguna más. Se me ocurre que quizás se ha tendido a relacionar ambas cosas porque el cenobio cisterciense fue un gran señor del Baixo Miño (con muchas propiedades, por ejemplo, en lo que hoy es el municipio do Rosal). O quizás también porque llama la atención la gran cantidad de molinos situados en un mismo lugar y lo armónico de su disposición se debiesen a iniciativas particulares.
Sea como fuere, en el libro de los historiadores locales Xoán Martínez Tamuxe y Juan Ramón Martínez Barbosa se descarta la posibilidad de la propiedad de los molinos do Folón e Picón por parte del Monasterio de Oia. Según indican, en sus investigaciones no han encontrado documento alguno que indique que formaron parte del patrimonio monástico oiense.
Así pues, duda resuelta. Lo que, desde mi punto de vista, no quita que estas historias no nos aporten cierta información: la gran influencia del Monasterio de Oia en todo el Baixo Miño y la huella que aún queda viva en la memoria local.

Seguro que, aunque ya hayas recorrido por tu cuenta los Muíños do Folón e Picón, ahora te apetece conocer este lugar en una visita guiada. Si te animas a conocer los molinos “con otros ojos”, contacta con Amodo Turismo para una visita en grupo, visita a la carta o para informarte sin compromiso.




